Borde de la cama…

Mientras esperaba el ultimo tren de la media noche,

ella cruzaba los dedos, suplicando en silencio que fuera puntual,

tenía miedo, la soledad del lugar acentuaba su ansiedad.

Una pequeña luz la sacó de su pensamiento,

la alegría se reflejó en su rostro,

sentada en un  confortable vagón, sonreía,

con su cámara, quiso plasmar los reflejos  de los rieles, en las  ventanas,

las luces de cada estación,

se sentía tan cómoda y confiada en aquel desconocido tren,

su temor había quedado atrás.

De repente, un desconcertante y brusco  cambio de sentido, le hizo levantarse del asiento,

había  entrado en un extraño túnel, en la más absoluta oscuridad,

no había nadie en el vagón, paralizada en medio de la nada,

estiró la mano buscando un punto de apoyo…

El borde de la cama la separaba del suelo.

 

Dormida …

Aquella tarde,

con las mascaras caídas,

los guantes blancos amasando el lodo,

el hombro bajando de la oreja,

y ese pequeño levantando la cabeza,

mi voz cansada dejando de gritar,

la sombra despejando el paisaje,

y el niño dejando de llorar.

Seguía sentada en el mismo rincón,

tratando de recomponer mi cuello al quedarme dormida en el sofá…

Alma desnuda

Quisiera poder volar,

volar tan alto, que  perdiera de mi vista la realidad conocida.

Como pájaro sin rumbo, cruzaría el horizonte, dejando atrás el mar,

continuaría  un vuelo sin fronteras, donde sólo mi cansancio, me detenga.

Dejando espacios, mentes, limitaciones,

y,

con el cuerpo cubierto por la magia de la curiosidad.

Pero,

si éste, me impidiera vivir ese  momento,

mi alma desnuda abriría sus alas, recorriendo el firmamento.

 

 

Noche de insomnio…

Tratando de conciliar el sueño,

una luz intermitente se filtra a travez de mi ventana, impidiendóme cerrar los ojos,

ante su insistencia me ví obligada a levantarme en varias ocasiones,

abro suavemente la persiana, no veo nada, me vuelvo a la cama,

empieza de nuevo el reflejo llegando hasta la manta.

Asustada volví a mirar…

Un flamante coche azul aparcado en mi puerta,  emitía dicha luz,

no hay nadie en su interior, el reflejo aumenta su tamaño.

Bajo la escalera, salgo a la calle,

reina la oscuridad de la madrugada.

Repentinamente el coche  abre su puerta,

me ordena  a entrar,

—Tengo infomación importante para tí,— dice

—“Soy…”

—¿Quien?— pregunto!

—¡Tu me esperabas!, —  dice

—¡Sube! ,mi tiempo se acaba…

Con un temblor en las piernas, quiero correr,

Pero…

Mi curiosidad me lo impide,

la distancia entre mi puerta y el coche es la misma,

quiero  empujar la cerradura con el pie,

una corriente de aire me cierra,

no tengo llave, semidesnuda,

mirando a todas partes, buscando alguna señal, una ventana, un mando a distancia…

Mi corazón acelerado, mi boca seca, mi voz no sale,

el miedo se apodera de mí…

En medio de aquella soledad, sale de nuevo la voz del coche.,

Ahora era, tierna, pausada, directa…

Sin saber como!

me vi en el interior de aquella nave,

Conduciéndola por un nuevo paisaje,

lagos multicolores, campos de girasoles, gentes felices, sonrientes…

Un nuevo mundo se abría,  ¡mi angustia era lejana..!

Un nuevo comienzo, un nuevo año, una nueva vida,

para vivir con toda su intensidad.

Podrías ser ….TU!

Memoria dormida…

Una tarde de otoño, Laura inicia su paseo rutinario por el parque,

sentada en su banco favorito, se percata que la sombra de una persona la observa,

en ese momento de incertidumbre, el viento empieza a mover las hojas caídas, rozando sus zapatos.

Una nube cubre el cielo, una serie de relámpagos, truenos, unas fuertes gotas caen sobre su cara,

la luz se refleja por todo su cuerpo, produciendo en  ella una sensación sorprendente.

Otro tiempo y otro lugar; se hacen presentes.

Sus labios repetían con desesperación….     Arturo! , Arturo!   llamaba angustiada,

sus manos apretadas, sus dedos encogidos, su rostro desencajado,

lagrimas, lluvia, nubes, truenos, relámpagos,

su corazón palpitaba ,desconsoladamente!…

Lo esperaba,!  lo buscaba!,

“ahora en el parque ,”lo veía claro”

En medio de la tormenta, toda su memoria dormida,

despertaba, en aquel instante!

Laura!  Laura!   gritaba el bombero….