Detrás de aquel libro

Como una soldado más,

como una espía en estado de alerta,

libré mil batallas detrás de aquel libro,

esperaba que pasara mi propia tormenta.

Si, pude olvidar…

Huir sin remedio…

Unas balas certeras, sin saber de donde,

arrebataron la vida de mi marido.

Sin querer manifestar mi dolor delante de esas tres caritas,

que observaban incrédulos, y llenos de miedo.

Paralizada en medio de aquel horror, no teniendo tiempo para pensar,

una sábana como maleta, tres ropas gastadas, ato todas mis posesiones.

Tomo en mis brazos a Adrian,  Leyla y María se toman de la mano,

sin mediar palabras, iniciamos un camino incierto…

Un temblor inesperado sacudió nuestros cuerpos,

que abrazados como una piña, nos obligó a mirar hacia atrás,

viendo como caía el techo de nuestra casa por el impacto de una bomba,

luchando por salvar la vida de mis hijos, con el corazón destrozado,

mi única opción era caminar y caminar sin rumbo…

El cansancio y el hambre detuvo mis pasos, soñando con un  pequeño refugio  que calmara mis miedos,  y  el llanto de mis hijos…

_¿Que tienen que ver mis niños en esta maldita guerra?…_¡¡¡Porqueeee!!!.

ERA ELLA…

Su imagen recorre trozos de periodicos,
pantallas de televisión, era ella,
la que recorre cada fibra de mi ser,
era la madre, la hija, la familia entera,
que pedía refugio huyendo de la muerte.

En una playa la encontró,
las balas físicas han quedado atrás,
pero ella, con otras vestiduras
sigue ahí, en plena persecusión

Con otros nombres, con otros matices,
otros papeles, en otros escenarios,
otras manos disponen, y juegan con
esta incertidumbre.

No era su piel, era la de ella,
en aquel camión en Suiza,
en el maletero de aquel coche de Marruecos,
tambien estaba “ella” La Muerte sin Disfraces.0013287435