El regreso

El ruido callejero entraba por la ventana del despacho,

el sonido insistente del teléfono dominaba el ambiente,

las teclas del ordenador volaban en los dedos de Magui,

yo, de pie, enmudecida frente al aparato telefónico,

no sabía como afrontar la noticia de la inminente demolición de la casa de mi madre.

Debía regresar a mi pueblo después de cuatro décadas para liquidar unas cuentas con mi pasado…

Frente a esa puerta azul destartalada, se hacían presentes mis más oscuras pesadillas.

Anuncios

Por ti.

Amiga mía…no olvides quien eres,  éste y todos los días de tu vida…

La vida de Irene…

Caminando sin rumbo por las calles, duermo entre cartones,

necesito trabajo: toco una y otra puerta, todas se cierran en mis narices.

Doña Lali, abre, me mira de arriba abajo, mis ojos miran al suelo,

ropa harapienta, sucia, zapatos rotos, descoloridos.

Ella, me levanta la barbilla, ——¿cómo te llamas?, con voz casi inaudible respondo —-¿Tienes hambre? —-respondo con la cabeza,  —–un plato caliente me reconforta, me hace pasar al baño, una ducha y ropa limpia.

—-¡Me queda grande!, ese olor a limpio, me hace recordarla, a ella.—- ¡Mi madre!…

Dos lagrimas corren por mis mejillas…

Un año más…

Una pesadilla llamada navidad,

Si,

es noche buena, de comercio a cocina,

de cocina a comercio, si no sigues el ritmo marcado,

enfado asegurado.

Te falta la gamba, es poco el pescado,

corriendo a la calle, cajera agobiada, mis pies no responden.

Sonríe!, sonríe!…Es navidad!…

Ese cordón…

Unos grandes ojos me miraban,

su cara redonda como la luna,

pelo abundante, con un rictus en sus labios,

sentí que me sonreía.

Ese encuentro tan profundo me impactó,

esa sensación tan indescriptible, como inolvidable,

permanece en mi interior.

Muchos años después,

mi compañera de trabajo abre la puerta del despacho,

y …

Nos seguimos mirando igual que el día de su nacimiento.

Feliz cumpleaños!

 

.

 

perma

Despedida y cierre

Esparciendo las cenizas, se colocó el sombrero,

sacó el clavel que llevaba en el ojal de su chaqueta,

mirando la profundidad del mar, lo lanzó ,

con un grito ahogado, sin mirar atrás, giró sus pasos,

dirigiéndose a la plaza de la libertad.

Instinto…

Abría los ojos recorriendo cada rincón de la habitación,

el hospital estaba en silencio, mi mente confusa,

trataba de identificar a las personas que me rodeaban,

¨no lograba recordar¨.

Un hombre solitario me observaba,

su mirada intimidante me desconcertaba…

Con una pequeña maleta en su mano’__¡ Tenemos que irnos!__ dijo.

No me atreví a preguntar,  sin saber quienes eramos,

caminé hacia la puerta, no tenía fuerzas para correr,

una enfermera entregó la documentación,

__Su marido  se encargará!

¿De qué?__Quise preguntar, mis palabras no salían,

instintivamente paré en seco,

miré sus caras,

¡ contaban dinero, una pistola, el ruido de un coche me despertó!…

___Sargento,  la tonta es la jefa de la banda,

lo escuché mientras cerraban las rejas…

 

 

 

Belleza…

Recorría mundos desconocidos,

caminando por largos caminos y estrechas calles,

su mirada se detuvo en el más bello jardín que había imaginado,

una rosa blanca se abría, una pequeña flor silvestre despertaba  a la caída del rocío,

__Que pena no haber visto tanta belleza antes;!  __ se lamentaba  Elisa.

La enfermera la sacudía con tanta fuerza…

__Siento frío,  miedo, no quiero volver a…

Una y otra vez…

Con los pies colgando de la cama,

el corazón saliendo de su pecho,

las manos rodeando su cabeza,

las gotas de sudor recorriendo su cuerpo,

_repetía una y otra vez, _ —¡”no puede ser, —no puede ser”!.

la misma pesadilla de siempre _ —¡ Te veía muerta!

—y así es ! —contestó ella.

—No pasa nada,— ¡tranquilo Milú!

—¡¡¡¡ lo has conseguido!!!!..