Una y otra vez…

Con los pies colgando de la cama,

el corazón saliendo de su pecho,

las manos rodeando su cabeza,

las gotas de sudor recorriendo su cuerpo,

_repetía una y otra vez, _ “no puede ser, _no puede ser”!.

la misma pesadilla de siempre _ ¡ Te veía muerta!

_y así es ! _contestó ella.

_No pasa nada,_ ¡tranquilo Milú!

_¡¡¡¡ lo has conseguido!!!!..

Borde de la cama…

Mientras esperaba el ultimo tren de la media noche,

ella cruzaba los dedos, suplicando en silencio que fuera puntual,

tenía miedo, la soledad del lugar acentuaba su ansiedad.

Una pequeña luz la sacó de su pensamiento,

la alegría se reflejó en su rostro,

sentada en un  confortable vagón, sonreía,

con su cámara quiso plasmar los reflejos  de los rieles en las  ventanas,

las luces de cada estación,

se sentía tan cómoda y confiada en aquel desconocido tren,

su temor había quedado atrás.

De repente un desconcertante y brusco  cambio de sentido, le hizo levantarse del asiento,

había  entrado en un extraño túnel, en la más absoluta oscuridad,

no había nadie en el vagón, paralizada en medio de la nada,

estiró la mano buscando un punto de apoyo…

El borde de la cama la separaba del suelo.

 

Memoria

Ella corrió tan de prisa como pudo,

hizo señales con las manos, gritó a todo pulmón,

otros pasajeros del autobús  llamaron la atención del conductor,

pero éste, no paró.

Agotada, su corazón salía del pecho, sentada en un banco esperaba el nuevo autobús,

había perdido la cita en el médico, el reloj en la pared parecía no avanzar,

iban y venían  viajeros y autobuses a diferentes lugares,

maletas, bolsas, vendedores, compradores, cruzaban la estación.

Después de una larga espera a punto de llegar la hora prevista de salida,

unos ojos conocidos se posaron en ella,

—¡No puedo creerlo! se dijo

_ Si, es él!

Se habían despedido allí hacía  25 años …

Tenía que subir al autobús…

Nos despedimos ayer?

No, no  lo recuerdo, ¡Mi memoria!

Noche de insomnio…

Tratando de conciliar el sueño,

una luz intermitente se filtra a travez de mi ventana, impidiendóme cerrar los ojos,

ante su insistencia me ví obligada a levantarme en varias ocasiones,

abro suavemente la persiana, no veo nada, me vuelvo a la cama,

empieza de nuevo el reflejo llegando hasta la cama.

Asustada volví a mirar…

Un flamante coche azul aparcado en mi puerta,  emitía dicha luz,

no hay nadie en su interior, el reflejo aumenta su tamaño.

Bajo la escalera, salgo a la calle,

reina la oscuridad de la madrugada.

Repentinamente el coche  abre su puerta,

me ordena  a entrar,

-Tengo infomación importante para tí- dice

“Soy…”

Quien?- pregunto!

Tu me esperabas!-  dice

Sube! -mi tiempo se acaba…

Con un temblor en las piernas, quiero correr,

Pero…

Mi curiosidad me lo impide,

la distancia entre mi puerta y el coche es la misma,

quiero  empujar la cerradura con el pie,

una corriente de aire me cierra,

no tengo llave, semidesnuda,

mirando a todas partes, buscando alguna señal, una ventana, un mando a distancia…

Mi corazón acelerado, mi boca seca, mi voz no sale,

el miedo se apodera de mí…

En medio de aquella soledad, sale de nuevo la voz del coche.,

Ahora era, tierna, pausada, directa…

Sin saber como!

me vi en el interior de aquella nave,

Conduciéndola por un nuevo paisaje,

lagos multicolores, campos de girasoles, gentes felices, sonrientes…

Un nuevo mundo se abría,  ¡mi angustia era lejana..!

Un nuevo comienzo, un nuevo año, una nueva vida,

para vivir con toda su intensidad.

Podrías ser ….TU!

En navidad!

Mientras don Ernesto tendía la colada,

el estruendo de un portazo

sacudió su cuerpo de arriba abajo,

en estado de shock, quiso continuar, pero no pudo.

Un grupo de niños del vecindario se acercó a él

vociferando…¡Viejo gruñón, insoportable!

Tratando de controlar el baile de sus rodillas,

cogió el cesto con la ropa mojada,

entró en casa con lagrimas a punto de caer.

Decidió correr a su refugio favorito… ¡ Su querido parque!

En el mismo rincón de cada día,

con la cabeza entre sus manos,

en soledad, descargó todo su dolor.

Sin reparar en la mirada curiosa

que un pequeño gato, le dirijía de manera incisiva,

sin perder detalles,

como queriendo ofrecer consuelo.

Repentinamente  don Ernesto, levantó la  mirada

encontrándose directamente en el interior de la pupila del pequeño.

Un grupo de delincuentes,

esperando detrás del  banco,  aprovecha la distracción,

se acercan con rapidez

cogiendo el gato por el rabo,

tirando del anciano con todas sus fuerzas,

golpeando su cabeza,  roban su cartera,

dejando al hombre inconsciente,

el gato maullando, con la sangre formando círculos

alrededor de su cuerpo.

Erni,  oh ,Erni

¡como me alegra encontrarte! -gritó Lola.

-Tan guapo como siempre!

-Me siento feliz,  mi querida lola!

Árboles, flores, mariposas,

¡Que bonito, es todo!  -no me había fijado en esta calle,

repetía con admiración Ernesto.

Lola, exuberante con una bata blanca,

sus ojos brillantes, pícaros….

Besaba a Erni, mientras preparaba un suculento manjar de navidad.

Mandarinas, mangos, plátanos, manzanas, uvas.. contaba Ernesto ,las frutas…

que adornaban la mesa-¡Me encanta!

Flores frescas  ¡orquideas! – mi favorita,

Cuándo la has traído?-Preguntaba Lola.

-Era tu sorpresa!

-Sabes, – nunca me gustó la navidad.

Pero…

Esta, es especial…!Te amo lola!

Que pasa ?-  preguntó el médico.

-Ha venido sin documentación, – contestó el celador.

 

 

 

 

 

 

,

 

 

 

Memoria dormida…

Una tarde de otoño, Laura inicia su paseo rutinario por el parque,

sentada en su banco favorito, se percata que la sombra de una persona la observa,

en ese momento de incertidumbre, el viento empieza a mover las hojas caídas, rozando sus zapatos.

Una nube cubre el cielo, una serie de relámpagos, truenos, unas fuertes gotas caen sobre su cara,

la luz se refleja por todo su cuerpo, produciendo en  ella una sensación sorprendente.

Otro tiempo y otro lugar; se hacen presentes.

Sus labios repetían con desesperación….     Arturo! , Arturo!   llamaba angustiada,

sus manos apretadas, sus dedos encogidos, su rostro desencajado,

lagrimas, lluvia, nubes, truenos, relámpagos,

su corazón palpitaba ,desconsoladamente!…

Lo esperaba,!  lo buscaba!,

“ahora en el parque ,”lo veía claro”

En medio de la tormenta, toda su memoria dormida,

despertaba, en aquel instante!

Laura!  Laura!   gritaba el bombero….