Buscando la paz…

Ayer después de un desencuentro casero,

me acerqué a la iglesia, entré al confesionario,

mientras le explicaba al cura la situación,

el teléfono móvil empezó a sonar,

metí la mano en el bolso,

no había manera de encontrarlo para silenciarlo,

me vi obligada a sacar todo y ponerlo en el suelo,

en medio de mi sofocación,

el cura acercó la cara a la rejilla de la cabina,

al moverme mi pie tropezó con un spray pimienta que llevaba,

el líquido se disparó y fué directo al ojo del cura,

que ciego gritaba con todas sus fuerzas,

mientras me maldecía…

El gato…

Me senté en un rincón del bar,

una copa siguió a la otra,

y, otra, otra, otra,

un gato tumbado en mis pies saboreaba los aperitivos.

La camarera empezó a bajar las persianas,

la gente salió del local.

Olvidé mi dirección, sabía que un olivo había en mi puerta,

el gato decidió acompañarme, subimos a la copa del arbol.

Los rayos del sol aparecían en mi cara,

mi cabeza colgaba del hombro del bombero,

mientras me bajaba del techo de mi vecino.

Yo creí en el gato…¿Que me daría de beber?

¡ Gato traidor!

Parece mentira…

—Le dijo —”Porqué hacerlo facil, si dificil tambien resulta”

Pedro se empeñó en seguir la máxima,

maría-no dijo nada… encogió el hombro,

el fuego en la cocina  seguía encendido,

nadie miró.

La familia sólo sentía y aspiraba el humo de la comida quemada…

y

Ahora el fuego arrasa las cortinas…

Ciudadanos que llegan a la plaza de la constitución ven las ventanas,

con troncos  secos empujan el cristal,

no sé…

Entre luces y sombras

Mirando por la ventana del hotel la luz penetraba muy tenue,

ella se asomaba al ver su sombra reflejada en el cristal

una fuerte tormenta borró todo pensamiento,

sin saber como terminar aquella carta, la voz del camarero irrumpió con fuerza,

escondida detrás de la puerta sacó su arma, disparó  la ultima bala antes emprender su viaje al Paris nocturno de sus sueños…