Ese cordón…

Unos grandes ojos me miraban,

su cara redonda como la luna,

pelo abundante, con un rictus en sus labios,

sentí que me sonreía.

Ese encuentro tan profundo me impactó,

esa sensación tan indescriptible, como inolvidable,

permanece en mi interior.

Muchos años después,

mi compañera de trabajo abre la puerta del despacho,

y …

Nos seguimos mirando igual que el día de su nacimiento.

Feliz cumpleaños!

 

.

 

perma

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