Aquella mujer

Aquella mujer, que buscando sin cesár

las puertas del amor, perdió la libertad

sintiendose, acorralada y temerosa,

quizo retener el amor, con sus propias manos,

dejó de sentir, de saber quien era.

Perpleja y confundida preguntaba

“Es esto lo que busqué?

no sabiendo definir lo que sentía

tratar de respirar y no poder

querer llorar, gritar, suspirar.

Un nudo en la garganta

una opresión en el pecho

un dolor incomprensible

le obligó a buscar sus propias alas,

que escondidas en interior aguardaban,

incapaz de articular palabras,

clamando sólo, con un tenaz pensamiento

“No quiero el amor que me ate”

“No quiero el amor que me “agobie”

“No quiero el amor que se apropie

de mi verdadera esencia, que es la libertad.

Necesitaba aire para sobrevivir,

ensanchar los pulmones, abrir el corazón,

dejar salir, esa sensación de claustrofobia

a pesar de la calle y muchedumbre

Quizo huir desnuda, descalza

abrir la ventana,dejar el aire fluir

hasta lo profundo del entendimiento

ese sentimiento que libera,  no tiene precio.

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