Una mañana fría

Una bandada de piojos, cayó en su cabeza,

recorriendo a su ancha su pelo fino, esas patas, casi transparentes se escondían.

Una mano al asecho buscaba cazarlos con desesperación, pero, esa mañana fría, sería su fin.

Entrando en acción una máquina corta pelo, hizo su agosto.

—-¿Ahora que hago?… ,   —–‘¡¡¡-Estan en la cabeza!!!

 

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Ahora qué!

Que pasó?…

con el amor que no dimos,

Con las palabras que no dijimos,

con la ilusión que perdimos,

con el momento que no disfrutamos,

con el tiempo que borró el instante…

Hoy, buscando en la maleta del pensamiento,

encuentro la impotencia que no exploté,

ese manotazo que por miedo no dí,

esa mano invisible que me empujó hacia atrás,

no dí un paso al frente…

Mirando la pared que forman los  años…

Quiero ser, ese pájaro que “aparentemente” nunca fuí,

Volar, Volar, hasta que el horizonte se pierda en el infinito!…

Puedo???

 

 

Con S, o, con C…

Buscando el nombre exacto de la palabra,

una ciclogénesis imperfecta se estaciona en la punta de mi lengua,

tratando de entrar al lugar donde reside el olvido.

No saber si es con ”S” o con ”c”, importa poco.

Palabras descompuestas en el ojo del huracán,

recorriendo boca y cerebro,

impidiendo la plena comunicación.

Con impotencia recorro ese rincón apartado,

que sin razón aparente se ha quedado dormido…

 

Anlukijole!

Ese ángel de luz sonriente,

acerca la luna a la corriente,

en la ”kiaridad” de la ventana,

José Luis siente una nana,

ese león con su pijama,

responde a gritos desde su cama…

Ese cordón…

Unos grandes ojos me miraban,

su cara redonda como la luna,

pelo abundante, con un rictus en sus labios,

sentí que me sonreía.

Ese encuentro tan profundo me impactó,

esa sensación tan indescriptible, como inolvidable,

permanece en mi interior.

Muchos años después,

mi compañera de trabajo abre la puerta del despacho,

y …

Nos seguimos mirando igual que el día de su nacimiento.

Feliz cumpleaños!

 

.

 

perma

Compartiendo…

Cada noche cuando el sueño me vence,

lo siento caer de mis manos, y acomodarse al lado derecho de mi cama.

Mis emosiones a tope, despierto de una guerra a otra,

en mil conflictos, sentimientos revueltos, pasiones desencadenadas,

pero él y yo seguimos juntos.

A veces se coloca debajo de mi almohada,

otras, en un pequeño rincón de mi bolso,

mi compañero inseparable en mis viajes,

donde quiera que voy. El es mi…, Todo!

Almacena para mi,  historias  maravillosas que hoy comparto.

patria de Fernando Aramburu,

–Cometas en el cielo, de Kaled Hosseini,

–Mil soles esplendidos, de Kaled Hosseini,

–Tiene que ser aquí, Maggie O’farrell.

–El color del silencio, Elia Barceló.

–Rendición, Ray Loriga,

Después del amor, Sonsoles Ónega. …

 

 

 

 

 

 

 

 

No era real…

Una fantasía la acompaña cada día,

mostrando su cara amable,

se eleva por encima del temor,

abre sus alas, se posa en cada flor,

continúa,

pequeña mariposa de cartón…

 

Una cara de la luna…

Un millón de papeles, un millón de palabras inútiles,

sin sentido, sin poder calmante.

Amontonando basuras en un pensamiento que corroe el alma,

sueños en calles inciertas, oscuras, solitarias…

Es la vida de ella.

Yo,  observando sin saber, a cual de sus caras mirar…

 

 

Amor de papel

Amor de papel,

volando por el viento se detuvo en mi ventana,

extendí mi mano, pero, al querer tocarlo,

una pequeña llovizna lo deshizo.

Esa bola de papel mojado, rodó por la canaleta,

desapareciendo en una gota de agua, en la acera.

Era amor en papel de azúcar, o, de sal…

 

 

 

 

Era el final…

Me encontré, cuando no me buscaba,

me ví, cuando no me miraba,

cuando me entregué a la debilidad, afloró mi fuerza.

Cuando creí, que era el final…

La calle bifurcada, me mostró ramales desconocidos.

Cuando la voz silenciada, frenó el eco de las palabras,

la mano sobre el papel, movió el lápiz,

dibujando figuras,  que no sabía, que existían…